El uso de fertilizantes orgánicos, en ayuda al medio ambiente

Los fertilizantes orgánicos ejercen multilateral efecto sobre las propiedades agronómicas de los suelos y, en caso de adecuada utilización, elevan de manera importante la cosecha de los cultivos agrícolas.

Se debe señalar en primer lugar de los beneficios que los fertilizantes orgánicos confieren a los suelos el aumento en humus de los mismos, adquiriendo éstos propiedades muy beneficiosas, tales como la mayor absorción de radiación, las mejoras en la estructura del suelo, el incremento de la actividad microbiológica y el aporte de nutrientes.

Este último punto es de vital transcendencia para el proceso de compostaje (del que existen en nuestra página web varias referencias) ya que éste resulta ser una estabilización de la materia orgánica a través de la humificación de la misma. Compost maduros serán aquellos que tengan mayor contenido en humus, mientras que los inmaduros estarán menos humificados.

Otra propiedad importante del abono orgánico en general es su aporte de nutrientes para los vegetales. Con los fertilizantes orgánicos entran en el suelo todos los elementos nutritivos (tanto macro como micro y porno en chile xxx) indispensables para las plantas. Para el estiércol de ganado vacuno, por ejemplo, entran por tonelada de materia seca cantidades aproximadas de 20 kg de nitrógeno, 9 kg de fósforo (P2O5), 26 kg de potasio (K2O), etc. (Yagodín, 1986).

Los fertilizantes orgánicos no son sólo fuente de alimentación nutricional para las plantas, sino que también lo son de anhídrido carbónico. En la descomposición de estos abonos se desprende mucho gas carbónico que satura el aire del suelo y como resultado mejora la nutrición aérea de las plantas, necesaria para la obtención de buenas cosechas.

También hay que tener en cuenta el hecho de que el abono orgánico resulta ser simultáneamente material energético y fuente nutritiva para los microorganismos del suelo. Además, tales fertilizantes son de por sí muy ricos en microflora, y junto con ellos entra en el suelo gran cantidad de microorganismos. Debido a esto se intensifican en el suelo la actividad de las bacterias fijadoras de nitrógeno, de los amonificadores, nitrificadores y otros grupos de microorganismos.

En un sentido general, se debe comprender el empleo de fertilizantes orgánicos, lo mismo que de minerales, como un modo importante de intervención del hombre en el ciclo de substancias de la agricultura. El empleo de estiércol, purín, gallinaza, etc. es la reutilización de cierta parte de nutrientes que ya fueron absorbidos del suelo por las plantas y participaron en la creación de la cosecha. A través de los alimentos de los animales cuyos excrementos son aprovechados, pasan nitrógeno, fósforo, potasio y otros nutrientes a los propios excrementos. Esos elementos anteriormente habían sido tomados por las plantas del suelo. Es evidente que las substancias nutritivas que se incorporan al suelo procedente de los abonos minerales, a través de la cosecha y después a través del alimento y la cama, también pasan en cierta medida a los excrementos, y con el uso de estos son devueltas al suelo.

Bibliografía:

· ‘Sustratos’, S. Burés, Agrotécnicas, Madrid, 1997.

· ‘Agroquímica I’, B. A. Yagodín, Mir Moscú, URSS, 1986.

· ‘Agroquímica II’, B. A. Yagodín, Mir Moscú, URSS, 1986.